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02 Diciembre

La verdad de la Navidad

Written by  Paulo C. Chaparro

Con el mes de diciembre, llega una época muy característica en la que se comienzan a ver luces por todos lados, muñecos de nieve, renos, barras de color rojo y blanco, así como villancicos sonando en cada centro comercial. Todo esto parece despertar una especie de ternura reprimida que después de once meses y medio de afanes, sumidos en la enajenante tarea diaria súbitamente parece ser una luz e esperanza a nuestras sociedades. Es en la última quincena del año, que se hace a un lado el individualismo característico de la sociedad moderna, una tímida tregua en el afán cotidiano, para abrazar al prójimo y desearle algo bueno, para enviarle una felicitación escrita, algún obsequio y olvidar diferencias. Un aparente tiempo de amor y paz, la Navidad.

La celebración de la Encarnación de Dios, el nacimiento de Jesús entre los hombres es el tema central de toda la parafernalia y alegría. Al menos esa era en un inicio. Sin embargo, esta fecha se ha vuelto solo una fecha llena de consumismo sin sentido y un pretexto para fiestas donde el desenfreno y el pecado son el común denominador. ¿Será esta la forma correcta de festejar el nacimiento Jesucristo? ¿Un cristiano debe festejar navidad?¿Jesús nació el 25 de diciembre? Para encontrar estas respúestas nos es necesario echar un vistazo al pasado, al origen de esta supuesta fiesta cristiana.

Origen de la Navidad

Semiramis fue una reina de Babilonia que se casó con su hijo llamado Nimrod después de que este asesinara a su padre y se auto proclamara como el “dios sol” siendo asesinado también en venganza por sus actos. Depués de la muerte de Nimrod se supo que en el vientre de la reina crecía un hijo, Tamuz. La explicación a este hecho fue que este había sido concebido sobrenaturalmente por el mismo Nimrod quien supuestamente visitó a la reina de noche. Esto fue sustentado con la sospechoza visión de la reina en la que veía un árbol verde que brotaba y crecía de un tronco muerto y seco. Entonces se aceptó a Tamuz como la reencarnación de Nimrod, el “dios sol”. 

La fecha del nacimiento de Tamuz se fijo como el 25 de diciembre y se volvió una fiesta en medio banquetes, vino y orgías, además de que se adornaban árboles con cerezas rojas y bolas brillantes en representación del sol. Esta creencia y festividad se popularizó y llego a ser adoptada por muchas culturas y ,como era de esperarse, al ser considerado Tamuz como una deidad, su madre Semiramis fue considerada como “madre de dios”, y elevada, en la cosmovisión pagana, a la estatura de divinidad llamándola “La reina del cielo” derivando en el culto de “la diosa madre y el hijo”. En otras regiones la diosa madre y el niño dios fueron adoptados con otros nombres. 

deidades

Babilonia, Roma y la Navidad 

SaturnaliaNo cabe duda que el paganismo de babilonia trascendió fronteras, asentándose con mucha fuerza en el politeísmo sincretismo romano cuando expandia su territorio.  

Fue la fecha del 25 de diciembre en la que se celebraba la fiesta pagana “Saturnalia” que el Emperador Aureliano había instituido en honor al nacimiento del inconquistable Sol, o para celebrar el Natalicio del Invicto Sol (274 d.C). Escogieron esa fecha por ser el solsticio de invierno, el día solar menor del año. Esta actividad iba acompañada de orgías, desenfrenos y una gran inclinación hacia el valor de la amistad, lo cual se demostraba con intercambio de regalos y presentes para aquella fecha. También surgió la costumbre de adornar las puertas las casas con coronas de flores y hojas verdes, 

Más tarde, en el año 325 d.C. cuando el Emperador Constantino estableció al catolicismo romano como la religión oficial del imperio, toda la mezcla del paganismo babilónico y romano, fue introducido al cristianismo, incluyendo la Saturnalia. La antigua Semiramis (Venus, Isis, María, etc.) pcambió de nombre, siendo ahora la “virgen María”, ”madre de dios”, “reina del cielo” y a la encarnación del dios sol, Tamuz (Baal, Moloc, Horus, etc.) ahora se le denominó como “niño dios”, y para referirse a esta fiesta se ocupo la palabra “Navitatem” (lat. Natividad o Nacimiento). 

dioses25DicPosteriormente, en el año 336 d.C. la iglesia católica, arbitrariamente, declaró el 25 de diciembre como la fecha oficial del nacimiento de Jesús, emparejándolo así con las celebraciones paganas de muchas culturas, con fines meramente políticos.

La antigua costumbre de la entrega de regalos y presentes, fue falsamente justificada en función de la experiencia que tuvieron los magos al visitar al niño Jesús, entregándole “regalos” (Mateo 2:11). El antiguo árbol, probablemente un roble, que la religión de babilonia adornaba en celebración del nacimiento de Tamuz, pasó a llamarse “el árbol de Navidad”.

Este es el origen histórico de la navidad, por ello no parece raro que hasta el dia de hoy esta fiesta disfrazada de cristianismo siga siendo en muchos una excusa para el libertinaje y desenfreno, en la que hay de todo menos gloria y honor a Jesucristo nuestro Salvador.

¿Debo celebrar la Navidad?

La Encanación de Dios, en el Nacimiento de Jesús de Nazareth es el más grande y maravilloso suceso de la historia de la humanidad. Es un hecho que debe alegrarnos y llenarnos de “gran gozo” (Lucas 2:10) por el nacimiento del “Salvador” (Lucas 2:11) pues con esto el Señor ha mostrado Su “buena voluntad para con los hombres” (Lucas 2:13) proveyendo del Mesías prometido Quien salvaría “a Su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21). Como cristianos debemos dar gracias a Dios en todo tiempo por Su gran e inefable salvación provista a través de la Persona, vida y obra de Su Hijo amado, Jesucristo (1 Corintios 15:57). 

Sin embargo, en cuanto a si un cristiano de manera individual o familiar debe o no celebrar la Navidad no podemos más que dar nuestra postura y opinión bíblica, pues no pretendemos imponer nada a nadie. Es decisión de cada uno seguir el consejo bíblico o aferrarse a una festividad que, aunque pagana, le haga sentir bien y estar en "paz" con el mundo. Y nuestra postura en cuanto a lo individual es la misma que para lo colectivo. ¿Debe una iglesia local celebrar navidad colectivamente? decimos, no.

Al no ser una celebración bíblica, la iglesia debe mantenerse al margen de incluirla dentro de sus actividades corporativas. Dios no nos ha mandado a celebrarla y la iglesia es Su casa, no la nuestra. El Señor nos ha dejado en Su Palabra instrucciones de como debemos conducirnos en Su Casa, es decir, que hacer y que no hacer en esta. Celebrar una fiesta no bíblica en nuestra casa es una cosa, y es responsabilidad de los padres, más pretender hacerlo en Su casa es otra cosa totalmente. Mucho menos creemos que deba tomarse del tiempo que como Iglesia dedicamos a la adoración a Dios para realizar una actividad de tradición humana que además de no tener ninguna base bíblica tiene raices paganas. 
La Biblia dice: 

Esta claro que Dios desea un pueblo diferente que le ame y honre por voluntad propia adquiriendo una identidad y costumbres propias enfocadas en Él como el centro de nuestra vida. Talves alguien podría estar pensando pero, ¿que tiene de malo adornar un arbolito y meterlo en mi casa?, el asunto está en que como cristianos nuestra vida no debe definirse por lo que nosotros consideramos bueno o malo, se trata de lo que Dios dice en Su Palabra sobre lo que es bueno y lo que no.

Debemos estar dispuestos a destruir en nuestras vidas y familias aquello que no glorifica el nombre del Señor, por buscarlo solo a Él.

Sin duda, como cristianos debemos alabar, adorar y agradecer a Dios por haber enviado a Jesucristo, Señor nuestro. Debemos proclamar que Él vino para salvarnos de nuestros pecados, no limitando esta celebración solo a un día, sino gozándonos en nuestro corazón todos y cada uno de los días de nuestra vida. Testifiquemos fielmente que Jesús no solo vino al mundo, sino que también puede y desea entrar en la vida de todo aquel que le abre la puerta de su corazón (Apocalipsis 3:20) y transformar no solo un dia, sino toda nuestra vida para vivirla para dar gloria a Su nombre.

En estas fechas decembrinas recuerda que tu Navidad dura todo el año, aprovecha cada oportunidad para proclamar el gran gozo de la vida cristiana. 

A manera de conclusión, podemos enumerar algunos consejos prácticos acerca de de lo que podríamos hacer como cristianos en relación a las festividades navideñas:

  • Celebra la Encarnación del Hijo de Dios. Es decir, no diluyamos el nacimiento de Jesucristo a una fecha o festividad humana en fechas decembrinas como el mundo propone. Si decides reunirte con la familia, recuerda celebrar y compartir sobre el milagro de Emanuel (Dios con nosotros). No pierdas de vista el centro. 
  • Compartir la verdadera Navidad y defenderla con espíritu de mansedumbre y no de contienda. La verdadera navidad es el Evangelio de Jesucristo, el gran misterio de la piedad (1 Timoteo 3:16). Aprovechemos cada oportunidad y espacio para compartir el Evangelio, respetando al final, las decisiones de cada quien, sabiendo que la Palabra de Dios no volverá vacía.
  • Una influencia activa. Reunirnos el 24 de diciembre, no importando el día en que caiga esa fecha, para realizar un culto enfocado en la verdadera navidad que debemos festejar. Como iglesia debemos resplandecer más fuertemente en los días más oscuros pues "no se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos" (Mateo 5:15).
  • Interceder en oración. Sin duda, la Verdad que nos ha sido revelada no es para guardarla mesquinamente sino para ser compartida de gracia pues de gracia la recibimos (Mateo 10:8) y quizas la forma más eficaz que tenemos como iglesia de bendecir es la oración. Oremos para que la luz verdadera del Evangelio resplandezca en cada hogar de nuestra región, no solo la luz débil e inerte de las velas y series luminosas.

Esperamos que no solo en estas fechas, sino en cada día y lugar, puedas alegrarte y gozarte en gran manera en que Dios mismo se hizo hombre para venir en rescate de muchos y por medio de lo cual tenemos salvación y vida eterna en Cristo Jesús nuestro Señor. 

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