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13 Noviembre

¿Surfear o bucear en la Biblia? Ideas clave para leer las Sagradas Escrituras  

Written by  Eusebio Olvera

Pasaje clave: Hageo 1: 1-15

Surfear velozmente  

En la actualidad, tener un momento para  la lectura de textos, libros, periódicos o la Biblia se requiere otorgarle un tiempo y una actitud de querer conocer con detalle lo que nos ofrecen los textos, esta práctica es un hábito en vías de extinción, pues compite contra el mundo de  la síntesis de la información que se ofrece a modo de traducción en formatos de video, audios, infografías, booktrailer, películas y videos cortos que sean explicativos de toda una novela o libro. 

Esta manera de vivir surge en aras de hacer llegar la mayor cantidad posible de información a los ciudadanos, que el esfuerzo mental para comprenderlo quede en manos de los expertos y no en los lectores, se comprende que hace falta tiempo y lo que menos se desea hacer es invertir cierta temporalidad y espacios para profundizar en el conocimiento, ante la velocidad que demanda el mundo se requiere consumir más en menos tiempo; por tanto la lectura y acceso de la información se hace desde la superficialidad, es decir se “surfea” con la información y la lectura en el mejor de los casos, se hace ojeando (con los ojos en la pantalla de un dispositivo) y  hojeando el texto a modo de paseo rápido por los parajes que contiene cada relato o narrativa que ofrece. 

La experiencia  de leer se proyecta en una experiencia  orientada a crear la sensación de haber estado allí y afirmar que se estuvo en contacto con la literatura y los textos que se citan, aunque el acercamiento haya sido superficial, como buen surfista lo que importa es salir empapado y tener elementos para decir que se montó en una gran ola intensa, emocionante, novedosa, sorprendente y efímera,  esta experiencia ingenuamente  permite afirmar que se domina o conoce el relato al que se acercó. Surfear en la superficie del conocimiento  es una opción más rápida y económica donde se invierte poco tiempo y esfuerzo. El surfista termina creyendo que conoce, por lo tanto opina y delibera como todo un experto. Una sola tableta y conocer donde coger la información es suficiente para ser experto de estas experiencias. 

El estudio profundo de los textos es un hábito que decrece en este mundo vertiginoso que demanda manejo de información, se han dejado de lado hábitos como  la lectura en voz alta, la lectura conversada, el club de lectura, la meditación, reflexión o trabajo recursivo con un pasaje, frase, ideas,  nociones o conceptos, significados y análisis del contexto  que ofrece el material de estudio, este tipo de experiencias por lo común  se deja en manos de los eruditos o expertos de ideas, temas y saberes altamente especializados. 

El mundo de las prisas del día a día, ofrece pocas oportunidades para transformarse en una persona que  busca experiencias de inmersión o  “buceo” en las profundidades de los significados, enseñanzas, detalles, psicología de los personajes, la comprensión histórica de los eventos narrados, el tiempo que se requiere para tener una aventura en los secretos y detalles  del conocimiento es mayor que el que invierte un surfista o espectador de este espectáculo que se ofrece en las orillas de las playas más populares entre los que dominan  los movimientos rápidos de la vida  de hoy, entiéndase redes sociales. 

Si  embargo, bucear  permite conducirse en dimensiones únicas, el tiempo es más lento, los paisajes submarinos con su flora y fauna son incomparables, el contacto con la superficie marina es envolvente, asumir como novato esta conducta en la lectura de profundidad  es reconocer que no se es experto, que nuestro paseo por sus parajes no depende solamente de nuestra capacidad personal para mantenernos en las  movernos o respirar en esas dimensiones, se requiere un equipamiento que acompañe la experiencia. 

Bucear en  la Biblia 

El tiempo y dedicación que dedica el pueblo de Dios al estudio de las sagradas escrituras no esta ajeno a las demandas de superficialidad y velocidad que enfrentan los ciudadanos en un mundo que exige que hagamos mucho y rápido, pues estamos expuestos a adquirir hábitos de una cultura que le exige saber mucho de todo y ser experto de nada. La narrativa actual exige que los medios faciliten la comprensión de cualquier texto, ante este fenómeno se puede apreciar que en algunas congregaciones se promueve escasamente la lectura de la biblia, el estudio y meditación de la misma; en su lugar aparecen grabaciones de predicas, los stickers de WhatsApp, las imágenes de versículos bíblicos compartidos por Instagram, Facebook, Pinterest y Twitter, videos motivacionales en YouTube; estos corren velozmente entre los dispositivos, páginas y cuentas de redes sociales de los miembros de una congregación o en las comunidades cristianas; esta práctica en si misma no es nociva, es hermosa, motivadora, muchas veces cumple su propósito de tener un mensaje inmediato de la Palabra de Dios en la vida de los hombres, sin embargo no deja de ser una emocionante experiencia de surfeo; por lo que  es necesario señalar que si es el único medio para leer la Biblia, entonces es una práctica peligrosa sobre todo si nos aleja de la lectura personal y estudio profundo de la Palabra de Dios. 

Al habituarse a estas conductas se omite el contacto directo con los libros, los evangelios y cartas que integran el santo libro de Dios. A través de sus capítulos y versículos podemos sumergirnos en las historias, pasajes, parajes, paisajes, experiencias singulares de los personajes y situaciones comunes que experimenta la humanidad y que confrontan la relación personal que cada uno tiene con Dios, asimismo cuestiona los estilos de vida que se asumen en la cotidianidad, también se deja de lado el consuelo que ofrece, el acceso a las bendiciones y promesas que tiene preparadas para sus hijos y la especie humana.      

Muchos podemos tener la sensación de ser inexpertos de la lectura ordinaria o bíblica,  en ocasiones al acercarnos a las sagradas escrituras, nuestro entendimiento se entorpece si leemos un pasaje bíblico muy rápido. Otras veces, cuando nos acercamos a relatos que ya conocemos, asumimos que no hay nada novedoso que podamos aprender de ese pasaje. Sin embargo, si leemos la Biblia con el deseo de profundizar, explorar sus letras, mensajes, exhortos, bendiciones y sabiduría, se abre ante nosotros la oportunidad de ser receptivos, sensibles y atentos para  nuestro entendimiento y prepara a nuestros oídos para que estén estén atentos para saber lo que Dios quiere decirnos, así cómo Él quiere que  apliquemos sus enseñanzas. Con esa actitud, entonces, cada palabra cobra sentido. 

Es complicado leer una narrativa donde como persona se es ajeno a lo que ahí se suscita, estar fuera o percibirse forastero ante la lectura no favorece  que nos identifiquemos con la realidad que Dios tiene para mi vida, sino que esa palabra la apreciamos lejana, nula, extraña a nuestra propia realidad y circunstancias, sin embargo, Dios nos habla de manera personal para tomar buenas decisiones en nuestra vida, lo hace con autoridad. 

El estudio a profundidad de la Palabra de Dios es de gran valor sobre todo si esperamos que nos hable, el acto de hablar promueve la clarificación de los planes, estilos de vida, metas; sobre todo, permite tener una guía para identificar lo que es mejor para nosotros. Bucear mientras se lee la biblia es tener la experiencia de estar a solas con Dios, de ser envuelto por su presencia y autoridad, en todo momento nos ofrece amor, detalles, cuidados, advertencias, consejos, una reprensión, una bendición, etcétera.  Aislarse y estudiar a profundidad permite comprender qué es lo que Dios quiere en mi vida,  solo se requiere escuchar su voz mientras se estudia la biblia, en el silencio de las letras se abre la voz de Dios, se revela el plan y la guía y además nos permite elaborar preguntas, escuchar, reflexionar, meditar y preguntarse, Dios ¿cómo quieres que sea mejor hoy mi vida? 

Para los buceadores principiantes o los expertos del estudio de las Biblia se exponen las siguientes ideas para equiparse, con ello tener recursos para estudiarla a profundidad y escuchar la voz de su creador. 

 

Ideas clave para estudiar la Biblia y oír la voz de Dios, una experiencia de inmersión 

En esta ocasión tomemos el libro del profeta Hageo, se te sugiere leer en voz alta, has pausas, detente en los puntos, las comas, enfatiza las preguntas y los signos de admiración dale intención a la lectura, cambia la voz cuando habla el profeta, imagina lo que ahí sucede y busca que haya un impacto y atiende  lo siguiente, estas ideas (en negritas) que se proponen serán un equipamiento básico para que cada que leas la biblia busques lo siguiente:   

· Su mensaje sorprende, busca tener contacto con tu persona. Los profetas generalmente acusaban de infidelidad a Israel, pero en esta ocasión tras el exilio de Babilonia y el nuevo reinado de los persas permitieron el regreso a Jerusalén, el profeta Hageo sorprende con un mensaje diferente, invita a hacer algo extraordinario con la vida e historia del pueblo para que la gloria de Dios se manifieste en sus vidas. ¿nos sorprendemos por el mensaje de Dios para hacer mejor nuestra vidas? O pensamos, eso cuesta mucho trabajo, no es para mi y nos descolocamos del llamado de Dios en nuestra vida (Hageo1:1-2) hay que reconocer que Dios me habla, 10 veces dice el profeta “Dice Jehová” ¿cuántas veces tiene que hablarnos Dios? y creamos que se dirige a nosotros y nos está diciendo algo. Dios nos habla  a cada uno de un modo que solo nosotros podemos escucharlo  y desea que cambiemos nuestra vida.  

· Su Palabra despierta el espíritu. Del mismo modo, podemos ser sorprendidos cada vez que el Señor aplique a nuestra vida algún pasaje bíblico que hayamos leído. Quizás no era eso lo que buscábamos, pero el Espíritu Santo abre nuestros ojos para que veamos lo que desea que comprendamos. Observa enHageo 1:14, si pones atención notarás que se despertó el espíritu de Zorobabel, de Josué y el espíritu de todo el remanente del pueblo; se sensible, pues  la lectura de la Palabra despierta el espíritu, seas líder, sacerdote o pueblo, lo creas o no la Palabra hace su función: Despierta el espíritu.

· Hay un mensaje personal. Dios habla a cada uno por nombre, lee Hageo 1:1, podrás apreciar que habla a Zorobabel (gobernador), Josué (sacerdote). Quizá dirás, a mi no me nombró, sin embargo, muchas nombres de personas no están escritos en la biblia, pero estamos representadosen los 120 del pentecostés, con los 5000 de los sermones que hablaba Jesús. ¿entonces aunque  no este tu nombre  inscrito literalmente en este pasaje, descubre que al despertarse tu espíritu logras reconocer que este pasaje es para ti, ante esta impresión lees un mensaje personal para tu vida y para cada uno.

El mensaje es íntimo y tienen autoridad sobre esa situación de la realidad a la que se le está convocando,  llama  a cada uno la atención  de manera particular. Debemos leer la Biblia con la seguridad de que Dios nos habla personalmente mediante su Palabra.

· El mensaje es específico. Las instrucciones que Dios le dio a Zorobabel y a Josué, habían sido convocados por el rey persa Ciro para edificar templo, se reunieron y partieron gustosos a Jerusalén, pero en su lugar hicieron casas para sí. Las instrucciones no fueron generales, sino muy específicas. Tenía una misión particular edificar el templo de Dios. (revisa Esdras y verás el contexto de este momento histórico), podemos hacer o no caso al mensaje, sin embargo este siempre será claro y contundente.

· La Palabra confronta y cuestiona mis pensamientos. Leamos “Dice Jehová: este pueblo dice aun no ha llegado el tiempo de que se reedificad la casa de Jehová”. Pregúntate ¿es incorrecto hacer casa? ¿es incorrecto tener metas personales para que nuestra vida sea mejor? No, pero hay que estar atentos a lo que Dios quiere para mi vida. En este pasaje se señalan pruebas y afanes humanos que todos los días enfrentamos:  el trabajo (sembrar) el alimento y la bebida; la ropa y la moda o la posesión de objetos; la capacidad financiera y los salarios.  Indica la insatisfacción y preocupaciones  humana, nada nos llena, siempre nos falta, no estamos a gusto y no dejamos de afanarnos y nos pregunta ¿estas atendiendo las necesidades de mi reino o solo las tuyas? Hageo1: 2-4. Más adelante señala, mi casa está en ruinas y la tuya no (1:9), Dios no deja de confrontar sus planes con nuestros actos.  

  

· La Palabra invita a reflexionar. Dios desea que meditemos sobre nuestro actuar y las consecuencia de nuestra conducta y que reorientemos a hacer la voluntad de Dios, el profeta les da muestras de lo que indican la maldiciones y bendiciones sobre nuestro actuar (Deuteronomio 28: “y sucederá que si escuchas diligentemente la voz de Jehová tu Dios, procurando poner en obra todos sus mandamientos que yo te mando hoy, también Jehová tu dios te enaltecerá sobre todas las naciones de la tierra”… y después señala las bendiciones y maldiciones (lee Hageo 1. 10-11), pregúntate ¿hacia donde me conducen las conductas que tengo en mi vida diaria?

· La Palabra siempre da aliento. “Yo estoy con vosotros” (v. 13). Ese era el plan de Dios y lo cumpliría. La Biblia está llena de aliento para momentos de enfermedad, dificultad, dolor y sufrimiento. Solo tenemos que escuchar, creer y confiar en el Señor. Nos da certeza y confianza. Tu propio aliento es insuficiente, necesitas equiparte del taque de oxigeno que ofrece su Espíritu Santo y no faltará aliento. 

· Dios se toma Su voluntad en serio. Debemos reconocer que leer la Biblia es un asunto serio. El Señor desea que le demos toda nuestra atención y que comprendamos lo que nos dice. Si cooperamos en este proceso, podemos estar convencidos de que nos guiará en la vida. El hizo un pacto con cada unoy no lo romperá no importa que nos pida, el estará con nosotros (2:5) “Según el pacto que que hice con vosotros cuando salisteis de Egipto, mi Espíritu estará en medio de vosotros, no temáis”

· Su Palabra es mandato y obediencia. Después de escuchar la orden de Dios, el espíritu se despertó, si no se despierta el espíritu, no estaremos dispuestos a obedecer, por naturaleza caída y humana nos negaremos y haremos nuestra propia voluntad con sus respectivas insatisfacciones. Sin embargo, nuestro Padre celestial conoce nuestra condición humana y aún así espera que lo obedezcamos conformeÉl  espera, pues la casa que inicialmente edificaron no representaba la gloria de Dios (Hageo 2:14).

· Su Palabra es ineludible. A pesar de las fallas en la construcción del templo, pues a juicio de Jehová no era suficiente, el Señor no cambió de planes ni de parecer, había que edificar el templo y poner cimientos de este conforme a Su voluntad ; lo mismo se aplica para nosotros. Aunque busquemos todo tipo de excusas para no hacer lo que Dios desea, Sus mandamientos son ineludibles, si está en Sus planes, sucederá aunque nosotros lo evitemos o intentemos escapar de nuestra responsabilidad.

· Su Palabra es un parámetro de supervisión. Él es el soberano Dios del universo, quien lo controla todo. Por eso envía al profeta, no bastaba con iniciar la obra, era necesario verificar que se esté haciendo conforme a la voluntad de Dios y no conforme nuestros esfuerzos humanos, nos invita a hacerlo con santidad (2:10-14) quien nos ha llamado inspecciona nuestro caminar y actuar, ante el mandato recibimos el valor necesario para obedecerle conforme a sus estatutos, el temor de agradar a Dios se instala, por tanto, se actúa para Su gloria.

· Su Palabra ofrece promesa. Dios también le dio una promesa a este puebloy la cumple para hacer manifiesta Su soberanía, poder y gloria a los siervos y las naciones “Dentro de poco yo estremeceré los cielos y la tierra, el mar y la parte seca. Estremeceré todas la naciones y vendrán los tesoros deseados de las naciones y llenaré este templo de gloria. Mia es la plata y mío el oro. La gloria de este ultimo templo será mayor que la del primero ha dicho Jehová de los ejércitos y daré paz en este lugar” (Hageo 2:6-9)  Dios promete su ayuda, su presencia, su poder y su provisión a todos los que lo obedecen, así que, es necesario tener en cuenta que nunca vamos con las manos vacías a la misión que nos ha encomendado.

· Su Palabra ofrece certeza y paz. En la Biblia encontramos instrucciones sobre lo que debemos hacer, aprendemos más acerca de quién es Dios, y tenemos la seguridad de su presencia con nosotros. Aunque a veces nos sintamos desamparados por nuestras circunstancias, solo debemos depender de la verdad y no de los sentimientos. El Señor nunca nos dejará, ni nos desamparará (Deuteronomio 31:6). “La gloria de este ultimo templo será mayor que la del primero ha dicho Jehová de los ejércitos y daré paz en este lugar” (Hageo 2:9)

Dios le dio a Moisés esta certeza: “Mas yo sé que el rey de Egipto no os dejará ir sino por mano fuerte. Pero yo extenderé mi mano, y heriré a Egipto con todas mis maravillas que haré en él, y entonces os dejará ir” (Éxodo 3:19-20)

· Habla siempre con claridad. Dios no habla con generalidades. De manera clara le dijo a Hageo que transmitiera a Zorobabel y Josué  que tipo de templo buscaba Dios, uno mayor que el primero, abiertamente y sin rebusques pone parámetros para hacer las cosas cada vez mejor  (Hageo 2:2-4; 9)

· Su Palabra revela las circunstancias. A menudo el Señor obra mediante nuestras circunstancias para que aprendamos a confiar en Él. La situación que enfrentaban estos lideres requería una gran confianza en Dios (vuelve a leer Esdras). Cuestionar los esfuerzos de cada uno sobre su propia vida para que se piense en que lo hacemos en la vida es para la gloria de Dios. Hoy debemos reconocer que nuestras propias ideas son insuficientes y contamos con el Espíritu Santo, quien mora en nosotros, Él nos guía a obedecer al Señor.

· Su Palabra brinda metas. La meta era evidente: Edificar un templo para Dios. El Señor nunca nos llamará a algo sin que tenga una razón, un propósito o una meta. Si en este momento no nos revela lo que es, pronto lo hará, debemos confiar en Él, constantemente habla, estemos atentos a Su voz, oímos, obedecemos, Dios nos guía y acompaña, dará todo para que se logre, he de confiar, actuaré con santidad (Hageo 2:9).

· Su Palabra es inolvidable. Lo que yo hago resalta la gloria y el poder de Dios, no se olvida ni el me olvida, me aprecia valioso y dice que soy un anillo de sellar, donde quiera que esté, mi actuar  deja la marca de Dios, porque me ha escogido y le represento (Hageo 2:23).

Moisés había huido de Egipto para salvar su vida. Para regresar con valentía, tuvo que recordar que el Señor era el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob; el gran YO SOY, quien dijo: “Este es mi nombre para siempre; con Él se me recordará por todos los siglos” (Éxodo 3: 15).

· Su Palabra es reconfortante. Dios promete su presencia y provisión aunque todo esté seco, vacío y sin producción. El llenará y dará a Su tiempo pues desde este día me dará bendición (Hageo 2:19) Su presencia, sabiduría, provisión y poder, y Dios no ha cambiado. Podemos contar con todo eso cada vez que lo obedecemos.

Reflexión final

¿Surfear o bucear? ¿Que necesita tu vida para agradar a Dios? 

El surfista solo requiere una tabla y saber mantener el equilibrio para no caer, su siguiente paso es esperar la siguiente ola para una vez más deslizarse en la superficie, la pasa bien y es admirado por los demás, necesita hacer poco, solo basta dejarse llevar por las olas de la información rápida y efímera; el buceador por el contrario,  necesita algo más que una tableta, requiere equiparse con un traje especial, pesas, aletas, tanque de oxigeno, cronometro o reloj, monitores para supervisar el oxigeno, un visor que le ayude a ver, luz que le ilumine, con ello se prepara para la inmersión, sabe que debe exponerse al  aislamiento, el silencio, estar envuelto del agua, para disfrutar ha de desplazarse y mantenerse en diversos niveles de profundidad y tendrá que alejarse de las corrientes marítimas que lo puedan empujar a un abismo sin salida.

Bucear requiere tiempo para ingresar al mar, estar en el agua y salir de ese espacio explorado, movilizarse en esas condiciones es desafiar el peso del contenido literario y experimentarlo en carne propia  (como el buzo que siente la presión en los oídos y cuerpo mientras desciende en las profundidades del océano),  leer la palabra en las profundidades que ofrece es ingresar entre sus letras, descubrir consejos, bendiciones, promesas, exhortos y orientaciones para mejorar nuestro estilo de vida.      

Si deseas profundizar en el estudio de la Palabra, equípate,  de ser así, usa las ideas clave que se han destacado para ayudarte a encontrar una guía de navegación para explorarla y bucear en sus profundidades, disfruta su lectura y estudio, tras este ejercicio, al emerger de sus aguas descubrirás nuevas motivaciones, asegurarás tu convicción y con el espíritu despierto vendrán los deseos de aplicar lo aprendido y agradar a Dios en santidad.

Finalmente en esta experiencia de inmersión en la Biblia: Medita y escucha en silencio lo que Dios dice para tu vida, en tus profundidades escucha Su voz.

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