Una posición de equilibrio bíblico ante la pandemia del Coronavirus Covid-19

Pr. Alejandro Corzo, 22 de marzo 2020.

 

“Salió la peste por el mundo, y mientras caminaba por un pequeño sendero rumbo al pueblo que estaba en frente, se topó con un campesino quien al verla se llenó de asombro ante su aspecto repugnante. Atemorizado se atrevió a preguntarle:

            —¿Quien eres?

            —Soy la peste —respondió entre dientes.

            —¿Y qué haces por aquí? — preguntó el hombre titubeante.

            —Voy a matar a mil personas en aquel pueblo — y sin decir más siguió avanzando a paso firme dejando al campesino detrás mirándole temblorosamente mientras la peste se alejaba.

            Esa noche el campesino fue despertado abruptamente por los gritos de terror que se escuchan a lo lejos en el poblado, el llanto de hombres, mujeres y niños era casi insoportable. Esa noche el pobre hombre no pudo dormir, sólo agradecía por estar lejos y se compadecía de las mil personas que irremediablemente morirían.

            Cuando ya amanecía, unos golpes secos sonaron en la puerta de la choza del campesino. Cuando abrió la puerta era su compadre, débil y sollozante le dijo:

            —Compadre, no sabes lo que ha pasado, la peste entró anoche a nuestro pueblo y ha matado a diez mil de nuestros paisanos.

            El campesino se sorprendió y asustó de pronto, no obstante, indignado salió al camino a encontrar a la peste. Después de caminar largo tiempo la miro a lo lejos y le gritó:

            —¡Hey, peste! Quiero hablar contigo

            La peste giró pesadamente sobre sus pies y se le quedó mirando sin expresión, fríamente, esperando su reclamo.

            —Tú dijiste que sólo matarías mil personas en el pueblo, y han fallecido diez mil. ¡Eres un ser malvado que no tiene palabra!

            La peste alejo su mirada de aquel hombre y antes de continuar su camino indiferente, le dijo lo siguiente al campesino:

            —Yo mate sólo mil personas... las otras se murieron de miedo.”

 

Me queda claro la realidad de la situación mundial provocada por la aparición y manifestación del Covid-19. No negamos su existencia, no negamos su mortandad (aunque es menor que otras enfermedades que afligen a la sociedad), y no negamos su propensión a tener rápida expansión.

            Es una pandemia que ha afectado a más del 80 por ciento de las naciones del mundo y, aunque no es un virus que sea letal en la mayoría de los casos, ya hay casi 300,000 personas contagiadas y más de 12,000 muertes registradas. 

            Los efectos de este virus han puesto en estado de alarma a todos los países y provocando estados de pánico en miles de personas en el mundo.

            Los países europeos han cerrado sus fronteras lo mismo que muchos países centro y sudamericanos.

            Estados Unidos, nuestro país vecino, se encuentra prácticamente en un estado de emergencia y casi aislamiento total, sabemos, por ejemplo, que el estado de California, comenzando por la ciudad de San Francisco, ya tiene prácticamente toque de queda donde las personas después de las 10 de la noche no pueden estar fuera de su hogares a menos que estén solas, haciendo ejercicio, paseando a sus mascotas o comprando alimentos o medicinas; sabemos que centros de diversión, restaurantes, empresas del gobierno y muchas de la iniciativa privada ya han suspendido actividades presenciales. La estrategia ha llegado al punto que ciudades como Las Vegas o Nueva York, ciudades que “nunca duermen”, han bajado las cortinas, apagado las luces y cancelado toda actividad en sus recintos y calles.

            En lo que toca en las iglesias, el país del norte ha declarado que estas disminuyan sus actividades y no tengan reuniones de más de 10 personas, lo que ha llevado a que muchas iglesias opten por la transmisión on linede su cultos y reuniones.

        México, por su parte, lleva tan solo un par de semanas de atraso en relación a Estados Unidos en cuanto a la aparición del primer caso de coronavirus, así como de las acciones al respecto. A la fecha, sabemos que son ya más de 200 casos detectados y un par de fallecidos. No obstante, la curva de contagio continúa al alza. En cuanto a las acciones del gobierno, este ha lanzado ya una campaña de prevención por todos conocida: Lavarse las manos constantemente, usar gel anti bacterial, no saludar de beso, evitar el contacto físico, estornudar en la parte interna del codo y no salir de casa amenos que sea indispensable.

         Se han suspendido clases prácticamente por 40 días, todos los empleados del gobierno han sido mandados a casa, centros de diversión como estadios, parques, arenas y teatros que alberguen eventos para más de 1,000 personas han sido cancelados. Muchos restaurantes han reducido el servicio al 50% de su capacidad para evitar aglomeraciones al igual que muchos bancos sólo dejan entrar a tres o cuatros personas a realizar movimientos en sus sucursales.

           Ahora, ante este panorama, ¿que de la iglesia? ¿Cual debería ser nuestra posición o forma de actuar? Creo que es importante tratar de responder a este cuestionamiento. ¿Que nos dice la Palabra de Dios o la historia de la iglesia para poder tomar acciones y tomar una posición clara ante la emergencia?

         Antes de responder quisiera enfatizar el efecto que una situación cómo está provoca en la psique de las personas. Cuando una amenaza, real a verdadera, se cierne, es inevitable que la capacidad de razonamiento se disperse, es decir, podemos ser presa del miedo, de la incertidumbre y aún, como en este caso, de la mala información, lo que provoca que actuemos de una manera visceral dejándonos llevar por las emociones cayendo en un síndrome de ansiedad.

         Y como ya sabemos, la ansiedad despierta una reacción un tanto animal, pues somos víctimas de nuestra propia naturaleza, secretando ciertas sustancias bioquímicas como la adrenalina, entre otras, y es entonces que nos preparamos para pelear o para escapar. Y esas son las reacciones que yo miro en las poblaciones donde el coronavirus ha hecho presa, y en México ese es el ambiente que yo discierno, por uno lado están los que parece que se preparan para pelear y se envalentonan minimizando la situación, diciendo que no pasa nada, que son exageraciones, que detrás de todo esto hay una conspiración política, religiosa o de grupos secretos de poder o algo similar; se preparan para pelear vaciando los centros comerciales, haciendo compras de pánico de manera violenta arrebatando los víveres como si viniera la tercera guerra mundial.  En el otro lado del espectro están los que quieren escapar, los que son víctimas de un miedo que los paraliza, los aprisiona, los angustia a tal punto que no quieran salir de sus casas y si es posible sellar ventanas y puertas con gusto lo harían. Son los que compran de manera irracional no solo lo que pudiera necesitarse ante la emergencia sino lo que su ansiedad les propone imaginando una historia probable a suceder todavía mas terrible. Son los que el miedo hace que su corazón lata con mas fuerza, que suden frío y se les valla el aliento ante la amenaza.

          Esa realidad social me lleva a hacer una alegoría con lo que miro en las personas cristianas, donde también detecto ambas manifestaciones de reacción. Por un lado están los osados, los temerarios, los bravucones del evangelio, los atrevidos, los que consideran que sólo con la fe esta crisis pasará, los que tachan de cobardes a los que opinan que deberíamos seguir las indicaciones de las autoridades, son esos que se sienten ofendidos y piensan que lo que ocurre es una ataque del diablo contra la iglesia y el evangelio y por lo tanto no deberíamos tomar en cuenta ninguna recomendación pues todo es obra de satanás. En contraste, veo a cristianos demasiado asustados y que, a pesar de tener en sus labios un “Dios cuida de nosotros”, están cayendo en las mismas prácticas de pánico y están a favor de que la iglesia se paralice completamente ante la amenaza presente.

          Con lo anterior en mente, quisiera compartirte mi análisis a la luz de algunas reflexiones bíblicas. Quisiera compartir lo que la Palabra tiene que decirnos y en base a ella qué posición o decisiones tomaré yo en lo personal con mi familia, las sugeriré en la congregación y dejaré luego a la conclusión que cada uno tenga. Teniendo claro que la Palabra es el mejor refugio que tenemos en medio de cualquier eventualidad.

 

  • El coronavirus es creación de Dios. 

            Por principio, debemos creer que este microorganismo o agente infeccioso como también se le llama, denominado Covid-19 fue creado por Dios, Él es el creador de todas las cosas qué hay o se manifiestan sobre la tierra. 

”Tú solo eres Jehová; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; y tú vivificas todas estas cosas, y los ejércitos de los cielos te adoran.”

Nehemías 9:6 RVR1960

            El Dios creador de este virus, es el mismo Dios que nos creó a nosotros y a quien reconocemos como Señor del universo manifestado en plenitud en Jesucristo, si esto así es, entonces el coronavirus fue creado por Jesucristo mismo, nuestro Señor y salvador, quien es Creador de lo visible e invisible, incluyendo a los virus.

”Porque en Él fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la tierra, visibles e invisibles; ya sean tronos o dominios o poderes o autoridades; todo ha sido creado por medio de Él y para Él.”

Colosenses 1:16 LBLA

 

  • La manifestación de este virus no es algo extraño para Dios.

¿Porque debemos tener paz como cristianos? Por que debemos estar seguros que el plan de Dios se está cumpliendo, este virus, como todos los que han habido a lo largo de toda la historia, no han sido extraños al plan de Dios, sino al contrario, son parte de un propósito mayor. Así que, si en el plan de Dios está que este virus nos encuentre y contagie, aún eso será también con propósito y debemos confiar en el plan superior y soberano de nuestro Señor.

 

“Yo sé que tú puedes hacer todas las cosas, y que ningún propósito tuyo puede ser estorbado.”

Job 42:2 LBLA

”Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito.”

Romanos 8:28 LBLA

“Aunque yo ande en medio de la angustia, tú me vivificarás; extenderás tu mano contra la ira de mis enemigos, y tu diestra me salvará. El Señor cumplirá su propósito en mí; eterna, oh Señor, es tu misericordia; no abandones las obras de tus manos.”

Salmo 138:7-8 LBLA

 

  • La Biblia hace referencia a las epidemias llamándoles plagas.

La palabra plaga, viene de una raíz griega que significa literalmente “golpear”, así una plaga es aquello que “golpea” de manera letal un pueblo o nación. Por lo tanto, la presente pandemia que está golpeando al mundo es una plaga moderna. 

            En la Biblia vemos innumerables veces la aparición de plagas que diezmaban al pueblo de Israel o a las naciones paganas, muchas de estas plagas no se describe exactamente como eran o como se manifestaban, como la plaga de langostas o de ranas que cayó sobre Egipto, sencillamente dice que vino una plaga y mató a tantos miles sin dar más detalles al respecto, muchas veces sólo llegaban matando con fiebre y enfermedades, y muchas de esas plagas, así como aparecían se iban, sin duda era Dios permitiendo la manifestación de virus o bacterias para cumplir con sus propósitos soberanos. Y así ha sido en toda la historia de la humanidad.

”Si en este momento desplegara yo mi poder, y a ti y a tu pueblo os azotara con una plaga, desapareceríais de la tierra.”

Éxodo 9:15 NVI 

”El Señor te infestará de plagas, hasta acabar contigo en la tierra de la que vas a tomar posesión.”

Deuteronomio 28:21 NVI

 

  • ¿Porque aparecen plagas, según la Biblia?

La respuesta a esta pregunta, la mayoría de las veces, es por la idolatría o por la desobediencia del hombre a Dios y su Palabra, por duro que parezca, es parte del juicio de Dios sobre la dureza de corazón del hombre hacia Él.

”Si no cuidas de poner en práctica todas las palabras de esta ley que están escritas en este libro, temiendo este nombre glorioso y temible, el Señor tu Dios, entonces el Señorhará horribles tus plagas y las plagas de tus descendientes, plagas severas y duraderas, y enfermedades perniciosas y crónicas.”

Deuteronomio 28:58-59 LBLA

 

  • El Covid-19 inició por la ignorancia al consejo bíblico de no comer carne de animales inmundos. 

Como se sabe, este virus es una mutación de un virus qué hay en los murciélagos y que, por alguna razón, pasó al ser humano mutando para afectar y alimentarse de las células humanas y así dar inicio a la presente pandemia que vivimos.

            Se sabe que Wuhan, la ciudad china donde comenzó todo, tiene mercados de animales húmedos, es decir, recién muertos que sin ningún tipo de refrigeración son vendidos de manera insalubre; entre esos animales, es muy buscado el murciélago para hacer desde ricas sopas hasta asados con este animal al que la Biblia le llama “inmundo”.

”Además, estas abominaréis de entre las aves, no se comerán, son abominación: el águila, el buitre y el buitre negro..., la cigüeña, la garza según su especie; la abubilla y el murciélago.”

Levítico 11:13, 19 LBLA(Deuteronomio 11-17)

            No solo entendemos el origen del coronavirus, sino también entendemos con más claridad que las razones por las que Dios prohíbe comer ciertos animales, no es un asunto de religión, legalismo, pecado o superstición, sino un asunto de salud, pues Dios, el Creador de todo, sabe que microorganismos habitan dentro de cada ser vivo y cuáles de estos pueden ser dañinos para el ser humano.

 

  • La indicación de lavarse con agua y aislarse es la mejor por ser la más bíblica.

La mejor recomendación que se tiene y se sabe es lavarse continuamente las manos con agua y jabón, y aislarse para no contagiarse o contagiar a otros; y es la mejor no solo por sentido común o descubrimiento sanitario, sino por que es la misma recomendación bíblica para tener buena salud. Aunque la mayoría de las referencias en el Pentateuco son sobre la lepra o flujos, sabemos que eran consideradas una plaga por ser altamente contagiosas, así que bien pueden representar a cualquier enfermedad viral o bacteriana que se contagia con el contacto y nos enseña cómo pueden ser tratadas.

 

”Luego el que ha de ser purificado lavará su ropa, se rasurará todo el cabello, se bañará en agua y quedará limpio. Después podrá entrar al campamento, pero por siete días permanecerá fuera de su tienda.”

Levítico 14:8 LBLA

”O si el hombre con el flujo escupe sobre uno que es limpio, este también lavará su ropa, se bañará en agua y quedará inmundo hasta el atardecer.”

Levítico 15:8 LBLA 

”Asimismo, a quien toque el que tiene el flujo sin haberse lavado las manos con agua, lavará su ropa, se bañará en agua y quedará inmundo hasta el atardecer.”

Levítico 15:11 LBLA

”Así mantendréis a los hijos de Israel separados de sus impurezas, para que no mueran en sus impurezas por haber contaminado mi tabernáculo que está entre ellos.”

Levítico 15:31 LBLA

”Si hay en medio de ti un hombre inmundo a causa de una emisión nocturna, debe salir fuera del campamento; no volverá a entrar al campamento. Pero al llegar la tarde se bañará con agua, y cuando se ponga el sol, podrá entrar de nuevo al campamento.”

Deuteronomio 23:10-11 LBLA

”Y cuando alguna persona, sea nativo o forastero, coma de un animal muerto, o que haya sido despedazado por fieras, lavará sus vestidos y se bañará en agua, y quedará inmundo hasta el atardecer; entonces será limpio.”

Levítico 17:15 LBLA

            Por esta razón es que el pueblo de Israel históricamente siempre ha salido bien librado de grandes plagas en la historia, pues de manera cultural practican el principio sugerido por la Biblia. Aquí es digno de ser mencionado el reporte acerca del primer caso de coronavirus que se dio en Israel, sucedió el mismo día que el primero en España; a la fecha, España tiene 25,000 contagios e Israel 550, España 1350 muertos e Israel apenas 1, ¿la diferencia? El conocimiento del consejo bíblico de lavarse y aislarse.

 

  • Evitar y prepararnos ante el peligro es un consejo altamente bíblico. 

Pensemos por un momento, Dios le advirtió a Noé que vendría un diluvio y Noé construyó el arca para salvación de su familia. Y cuando la tormenta llegó, él estaba protegido dentro del arca, pero seguro disfrutando de su familia.

”Por la fe Noé, siendo advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó un arca para la salvación de su casa, por la cual condenó al mundo, y llegó a ser heredero de la justicia que es según la fe.”

Hebreos 11:7 LBLA

            Dios le advirtió a José de la terrible hambruna que vendría y José se preparó y ahorró almacenando semilla en los graneros. Y cuando la hambruna llegó, él y su familia tenían todo lo necesario por que no fueron necios ignorando la realidad de la emergencia.

”y comenzaron a venir los siete años de hambre, tal como José había dicho, entonces hubo hambre en todas las tierras; pero en toda la tierra de Egipto había pan.”

Génesis 41:54 LBLA

            Dios advirtió a José y María sobre la matanza de los niños y huyeron sacando a Jesús de Israel y llevándolo a Egipto para salvarle la vida. Una vez más, vemos a Dios llevando una familia a aislarse para escapar del peligro.

”Y él, levantándose, tomó de noche al Niño y a su madre, y se trasladó a Egipto;”

Mateo 2:14 LBLA

            Pablo fue advertido de que buscaban matarle y no se quedó a ver a que hora llegaban por él, accedió a escapar escondido en una canasta.

”Pasados muchos días, los judíos resolvieron en consejo matarle... Entonces los discípulos, tomándole de noche, le bajaron por el muro, descolgándole en una canasta.”

Hechos 9:23, 25 RVR1960

            Queda claro la conveniencia de ser prudentes y no retar la suerte ante un enemigo que ni conocemos ni vemos como es el Covid-19. Por ello creo que es momento de seguir el consejo bíblico de manera más puntual tomando en cuenta los siguientes versículos:

”El prudente se anticipa al peligro y toma precauciones. El simplón sigue adelante a ciegas y sufre las consecuencias.”

Proverbios 27:12 NTV 

”Atended el consejo, y sed sabios, y no lo menospreciéis.”

Proverbios 8:33 RVR1960

            Habiendo expuesto lo que la Biblia nos aporta tan claramente al momento presente que estamos viviendo, quiero expresar lo que he decidió hacer como padre de familia y como pastor a cargo de una iglesia, en el entendido de que mi decisión impactará a los que me rodean.

            Es importante mencionar que además de la Biblia, he consultado la historia y esta me ayudado a entender la posición de la iglesia ante situaciones similares. He sido profundamente inspirado por los cristianos ante la peste Antonina y la epidemia de Cipriano en época del imperio Romano, por los cristianos en Washington ante la peste española de 1918, el proceder de Charles H. Spurgeon ante un brote terrible de Cólera en 1854, la Gran Plaga de Londres del siglo XVII que los Puritanos enfrentaron, pero la que más me impactó e inspiró fue la posición del gran reformador Martín Lutero cuando su región fue invadida por la peste bubónica, quien en una carta abierta deja claro su posición equilibrada y valiente de cuidar su salud y ayudar a quien lo necesite. (Puedes mirar mas información en las ligas que dejo al final). Así entonces, conforme a lo que he orado, meditado en la Palabra y aprendido de la iglesia en el pasado mi pensamiento y posición es la siguiente.

  • Seré prudente ante la realidad de una peste moderna llamada Covid-19 y por lo tanto seguiré con las normas de cuidado que las autoridades sanitarias nos están comunicando, no solo por ser científicas y por tener sentido común, sino además por que emulan el consejo bíblico de lavarse y aislarse.
  • Tengo claro que las determinaciones de cuidado que nos informen las autoridades nacen de una crisis de salud y no una persecución a mi fe por lo que acataré sus consideraciones.
  • Por lo tanto, procuraré estar aislado lo más posible, no saludaré de beso y evitaré al máximo el contacto con personas sobre todo en lugares hacinados o con conglomeraciones. 
  • Cancelaremos todas las actividades de la iglesia a excepción del culto de oración los martes, el culto doctrinal el miércoles y el culto general de domingo por las mañanas. Esto significa que todas las reuniones, regulares o extraordinarias, de cualquier área o departamento de servicio en la iglesia se suspenden hasta nuevo aviso, tales como discipulados, enseñanzas, reuniones de varones, damas, jóvenes, cursos, ensayos de músicos y de teatro, talentos, comedor, iglesia infantil, capacitaciones, reuniones de matrimonios, o cualquier otra.
  • No cancelaré el culto dominical por ser este el día del Señor. La Palabra nos manda a no dejar de congregarnos (Hebreos 10:25), a menos que motivos de fuerza mayor se haga providencialmente necesario hacer lo opuesto. Y en estos momentos, creemos que el peso del mandamiento bíblico es mayor que el peligro que se presenta en la mayoría de los casos, generalmente hablando. 

Sabemos que aún ahora muchos negocios y empresas se encuentran vacilantes ante el hecho de suspender actividades preocupados por las ganancias financieras que esto pudiera significar, cuanto más nosotros debemos considerar que el cierre total de la iglesia no es en absoluto recomendable cuando algo mucho más grande que la ganancia de dinero está en juego, y eso es el lugar y momento donde Dios prometió estar para bendecir y fortalecer a su pueblo.

Las autoridades en todos los países donde se ha declarado cuarentena, han recomendado no salir de sus casas, a menos que alguno de la familia tenga que hacerlo para buscar alimentos o medicamentos, es decir, lo que es necesario para subsistir; en ese contexto yo agregaría, y para ir a la iglesia a buscar el rostro de Dios, el único que nos puede dar alimento para nuestro espíritu y medicina para nuestro corazón.

Por ello, así me encuentre yo solo predicando a las sillas vacías, estaré cada domingo de las próximas semanas haciendo culto al Señor, orando por esta situación y por la congregación, confiando en la protección soberana y sobrenatural de su Gracia. No obstante, entendiendo la libertad de cada congregante y con el fin de edificar sus vidas cualesquiera que sean las posiciones de cada uno, el culto se transmitirá por internet para que todos puedan participar de el desde sus casas.

  • No cancelare el culto de oración. Lo que más se necesita de nosotros como cristianos es que oremos para que Dios quite su juicio de sobre el mundo. La necesidad de estar en oración aumenta en estos momentos y la necesidad de interceder para que la iglesia se mantenga firme en tiempos de prueba y para que el evangelio llegue a todos los que lo necesitan, sabiendo que tiempos como estos ablandan el corazón de muchos para llegar a Cristo. Así que la iglesia estará abierta para quien se sienta sano y fuerte para venir a interceder a favor de los más débiles, frágiles o enfermos. Y los que decidan no asistir, los invito a que las próximas semanas oremos desde nuestras casas uniéndonos como familias intercediendo por nuestros hermanos y por la situación del mundo.
  • Continuaré con la enseñanza de los miércoles,con el entendido de que quizá no llegue nadie o lleguen muy pocos. La iglesia estará abierta para quien quiera y esté en condiciones de asistir y, de la misma manera que el domingo, transmitiremos el culto por internet.
  • Sin embargo, recomiendo, que a estos cultos lleguen sólo aquellos que se sientan completamente sanos, no tengan ningún síntoma de enfermedad, y además entiendan la necesidad de estar separados de manera prudencial durante nuestra estancia en el culto. Y si realmente valoramos el poder seguir reuniéndonos y congregarnos, por lo menos un día a la semana, sigamos todas las recomendaciones y sugerencias de cuidado e higiene, así como los de sana distancia incluyendo el no saludarnos ni darnos besos, por lo menos en lo qué pasa está emergencia.
  • Mi consejo es que todas las personas que presenten síntomas como dolor de cabeza, flujo nasal, tos seca y fiebre, con enfermedades como diabetes, cáncer, hipertensión arterial o alguna otra que afecte el sistema respiratorio, se sientan en libertad de quedarse en casa y ver los cultos por internet. 
  • De manera especial, quisiera pedirle que no vengan a los cultos a todos los hermanos y hermanas mayores de 65 años por ser la población más vulnerable en esta pandemia.Según Naftali Bennet, ministro de defensa del Estado de Israel, en la estrategia de Israel para combatir la pandemia; la clave está en separar a las personas más vulnerables de la juventud. "La combinación más letal es cuando una abuela abraza a su nieto",declaró. Creo que es una medida sabia y confiable. Quédense en casa y desde ahí sigan la transmisión de internet.
  • Así mismo recomiendo a los padres con niños menores de 5 años que consideren no traerlos a los cultos. Que, si han de venir, venga sólo uno de los padres mientras el otro, cuida a los pequeños.
  • Ante la contingencia que se encuentra nuestro país, quiero recomendar a cada congregante orar y que cada persona tome su decisión, sin presión de nuestra parte, según la luz de sus consciencias y sus mejores opiniones.
  • Si la crisis creciera al punto de mantenernos en casa como una orden restrictiva gubernamental, transmitiremos los cultos totalmente por internet apelando también a que cada padre de familia mantenga la impartición de la Palabra y la oración, no obstante, esto será siempre y cuando la situación de la pandemia lo amerite y las autoridades lo indiquen.

Quisiera ahora dirigirme a mis hermanos mas radicales, les insisto, no estamos ante un ataque a nuestra fe, no es una persecución religiosa como para usar de manera equivocada el texto que dice“es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 4:19)pues ese pasaje está en un contexto de prohibición de predicar a Cristo por causa de una persecución directa a la iglesia, pero en este caso en una condición temporal mientras pasa la emergencia, además, les exhortó a entender que la proclamación del Evangelio no se detiene bajo ningún concepto, pues en casa, con los vecinos o los amigos que tenemos cerca estamos ante la gran oportunidad de usar esta pandemia como pretexto para predicarles, estamos experimentando aunque sea de forma temporal, el regreso de la iglesia a las casas como fue en el principio, además, el modelar carácter de obediencia a las autoridades y paz en medio de las adversidades, es un mensaje cristiano en sí mismo. Recuerden lo que dijo el predicador:

”Hay un tiempo señalado para todo, y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo: tiempo de lanzar piedras, y tiempo de recoger piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de rechazar el abrazo; tiempo de buscar, y tiempo de dar por perdido; tiempo de guardar, y tiempo de desechar...; tiempo de amar, y tiempo de odiar; tiempo de guerra, y tiempo de paz.”

Eclesiastés 3:1, 5-6, 8 LBLA

            Conviene también hoy más que nunca tomar en cuenta el apropiado consejo poético del profeta Isaías que recomienda el aislamiento temporal ante manifestaciones de crisis:

 

“¡Anda, pueblo mío, entra en tus habitaciones y cierra tus puertas tras de ti; escóndete por un momento, hasta que pase la ira!”

Isaías 26:20 NVI

            A mis hermanos presas del pánico, les digo que no es correcto terminar aislado por miedo, si tenemos que aislarnos, que sea por entendimiento y no por miedo, pues el temor es también en sí mismo una plaga, una peste que puede terminar por contaminar, no tu cuerpo sino tu alma y tu fe. Está confirmado que el temor y la ansiedad debilitan el sistema inmunológico, así que permanecer atemorizado o deprimido nos hace potencialmente más proclives a contraer contagios, no permitamos entonces que el temor nos domine. 

            La Palabra de Dios dice que el verdadero amor echa fuera el temor, y el amor de Dios se ha manifestado a través de Cristo Jesús, así que no debe ser el miedo lo que nos mueva a hacer compras de pánico, a desesperarnos y llenarnos de angustia, a no poder dormir por imaginar un desastre mayúsculo, a no considerar las necesidades de nuestro prójimo o permanecer juzgando a los demás mientras nosotros estamos enclaustrados. Llenémonos de la Paz que sobre pasa todo entendimiento pues si Dios quiere que un virus llegue a nosotros ni la muralla más elevada va impedir que así suceda. Por ello, si te encuentras sano y libre de aquellos factores de riesgo, atrévete a salir por lo menos un día a la semana, el día del Señor, este día pertenece a Él y no a nosotros, si creemos que Dios es Soberano y cuida de los que le buscan, confía que Él te guardará para poder alabarle con libertad y disfrutar de Su Palabra.

”Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”

Filipenses 4:6-7

“Yo le digo al Señor: «Tú eres mi refugio y en ti estoy seguro; eres mi Dios, y en ti confío». Porque él te libra de todas las trampas y te protege de plagas mortales.”

Salmo 91:2-3 NBV

            Finalmente, quiero terminar con una pregunta que muchos se están haciendo ¿Habrá vacuna para este virus?

            Se sabe que chinos, judíos y estadunidenses ya están trabajando en ello, y no lo hacen solo por razones humanitarias sino también económicas, saben que es una carrera para lograr una patente que les dejará millonarias ganancias. No obstante, si seguimos los consejos de la Biblia obtendremos la vacuna, para los hijos de Dios, esa vacuna está a nuestro alcance, no de nuestra cartera, sino de nuestra fe:

 

”El que habita al abrigo del Altísimo se acoge a la sombra del Todopoderoso. Yo le digo al Señor: «Tú eres mi refugio, mi fortaleza, el Dios en quien confío». Solo él puede librarte de las trampas del cazador y de mortíferas plagas, pues te cubrirá con sus plumas y bajo sus alas hallarás refugio. ¡Su verdad será tu escudo y tu baluarte! No temerás el terror de la noche, ni la flecha que vuela de día, ni la peste que acecha en las sombras ni la plaga que destruye a mediodía. Podrán caer mil a tu izquierda, y diez mil a tu derecha, pero a ti no te afectará. No tendrás más que abrir bien los ojos, para ver a los impíos recibir su merecido. Ya que has puesto al Señor por tu refugio, al Altísimo por tu protección, ningún mal habrá de sobrevenirte, ninguna calamidad llegará a tu hogar. Porque él ordenará que sus ángeles te cuiden en todos tus caminos.”

Salmo 91:1-11 NVI

 

            Dios ha prometido librarnos de toda plaga, pero para ello hay que ponernos bajo la sombra del Altísimo, por muchos siglos no se sabia a bien quién era el Altísimo, hasta que se confirmó con la manifestación del Hijo de Dios, Jesucristo, Él es la representación máxima de Dios, la plenitud de la Deidad (Colosenses 2:9), por lo tanto, la expresión del Altísimo es nuestro gran Señor y Salvador Jesucristo.

            Metámonos bajo Su refugio y estemos confiados. Jesucristo está vivo y vela a favor de su pueblo que Él mismo compró con Su sangre preciosa. Si estamos convencidos de Su salvación, entonces no importa cuán grande sea la tribulación o la prueba, Él cumplirá su propósito en nuestras vidas sin falta.

            Seamos equilibrados, prudentes y caminemos confiando en que Dios tiene todo bajo su control soberano y camina de nuestro lado.

Dios bendiga y nos ayude a todos.

 

Notas:

 

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