Nuestros distintivos
Conoce nuestra postura y convicción sobre las evidencias de la salvación.
Salvación por Señorío
El Evangelio que Jesús proclamó fue una llamada al discipulado, una llamada a seguirlo en obediencia sumisa, no solo una súplica para tomar una decisión emocional o hacer una oración superficial. El mensaje de Jesús liberó a la gente de la esclavitud de su pecado mientras confrontaba y condenaba la hipocresía. Era una oferta de vida eterna y perdón para los pecadores arrepentidos, pero al mismo tiempo era una reprimenda a las personas externamente religiosas cuyas vidas estaban desprovistas de verdadera justicia. Puso en alerta a los pecadores que deben alejarse del pecado y abrazar la justicia de Dios.
Las palabras de nuestro Señor sobre la vida eterna fueron invariablemente acompañadas de advertencias a aquellos que podrían sentirse tentados a tomar la salvación a la ligera. Enseñó que el costo de seguirlo es alto, que el camino es estrecho y que pocos lo encuentran. Dijo que a muchos de los que lo llaman Señor se les prohibirá entrar en el reino de los cielos (Mateo 7:13-23).
El Evangelicalismo actual, en general, ignora estas advertencias. La visión predominante de lo que constituye la fe salvadora continúa creciendo más amplia y superficial, mientras que el retrato de Cristo en la predicación y el testimonio se vuelve borroso. Cualquiera que afirme ser cristiano puede encontrar evangélicos dispuestos a aceptar una profesión de fe, ya sea que el comportamiento de la persona muestre o no alguna evidencia de compromiso con Cristo. De esta manera, la fe se ha convertido simplemente en un ejercicio intelectual. En lugar de llamar a hombres y mujeres a rendirse a Cristo, el evangelismo moderno solo les pide que acepten algunos hechos básicos sobre Él.
Esta comprensión superficial de la salvación, el Evangelio y el Nuevo Nacimiento, es conocido en inglés como"easy-believism"; “creencia fácil" en español y se refiere a una 'creencia fácil, superficial y sin compromiso', y esto contrasta con lo que enseña la Biblia. El llamado bíblico a la fe presupone que los pecadores deben arrepentirse de su pecado y rendirse a la autoridad de Cristo. Esta postura doctrinal sobre la salvación es conocida como "Salvación por Señorío".
Los distintivos de la Salvación por Señorío
Hay muchos puntos de fe que son fundamentales para toda enseñanza evangélica. Por ejemplo, hay acuerdo entre todos los creyentes sobre las siguientes verdades: (1) la muerte de Cristo compró la salvación eterna; (2) los salvados están justificados por la gracia a través de la fe en Cristo solo; (3) los pecadores no pueden ganar el favor divino; (4) Dios no requiere obras preparatorias o reforma previa a la salvación; (5) la vida eterna es un regalo de Dios; (6) los creyentes son salvados antes de que su fe produzca alguna obra justa; y (7) los cristianos pueden pecar y a veces gravemente.
¿Cuáles, entonces, son los distintivos del verdadero Nuevo Nacimiento? ¿Qué enseña la Escritura sobre la Salvación en contra posición a la "creencia fácil"?
Los siguientes son nueve distintivos de una comprensión bíblica de la salvación y el Evangelio.
Primero, la Escritura enseña que el Evangelio llama a los pecadores a la fe unidos en la unidad con el arrepentimiento (Hechos 2:38; 17:30; 20:21; 2 Pedro 3:9). El arrepentimiento es un giro del pecado (Hechos 3:19; Lucas 24:47) que no consiste en una obra humana, sino en una gracia otorgada divinamente (Hechos 11:18; 2 Timoteo 2:25). Es un cambio de corazón, pero el arrepentimiento genuino incluye un cambio de comportamiento (Lucas 3:8; Hechos 26:18-20). Por el contrario, la “creencia fácil" enseña que el arrepentimiento es simplemente un sinónimo de fe y que no se requiere ningún alejamiento del pecado para la salvación.
Segundo, las Escrituras enseñan que la salvación es toda obra de Dios. Aquellos que creen se salvan completamente sin necesidad de algún esfuerzo propio (Tito 3:5). Incluso la fe es un regalo de Dios, no una obra del hombre (Efesios 2:1-5, 8). Por lo tanto, la verdadera fe no puede ser defectuosa o de corta duración, sino que perdura para siempre (Filipenses 1:6; Hebreos 11). Por el contrario, la “creencia fácil" enseña que la fe puede no durar y que un verdadero cristiano puede, incluso, dejar de creer por completo.
Tercero, las Escrituras enseñan que el objeto de la fe es Cristo mismo, no un credo o una promesa (Juan 3:16). Por lo tanto, la fe implica el compromiso personal con Cristo (2 Corintios 5:15). En otras palabras, todos los verdaderos creyentes siguen a Jesús (Juan 10:27-28). Por el contrario, la “creencia fácil" enseña que la fe salvadora es simplemente convencerse o dar credibilidad a la verdad del Evangelio y no incluye un compromiso personal con la persona de Cristo.
Cuarto, las Escrituras enseñan que la fe verdadera produce inevitablemente un cambio de vida (2 Corintios 5:17). La salvación incluye una transformación de la persona interior (Gálatas 2:20). La naturaleza del cristiano es nueva y diferente (Romanos 6:6). La práctica constante del pecado y la enemistad con Dios no continuará cuando una persona nazca de nuevo (1 Juan 3:9-10). Aquellos con fe genuina siguen a Cristo (Juan 10:27), aman a sus hermanos (1 Juan 3:14), obedecen a los mandamientos de Dios (1 Juan 2:3; Juan 15:14), hacen la voluntad de Dios (Mateo 12:50), permanecen en la Palabra de Dios (Juan 8:31), guardan la Palabra de Dios (Juan 17:6), hacen buenas obras (Efesios 2:10) y continúan en la fe (Colosenses 1:21-23; Hebreos 3:14). Por el contrario, la “creencia fácil" enseña que, aunque algunos frutos espirituales son inevitables, esos frutos pueden no ser visibles en todos y los cristianos pueden incluso caer en un estado de estérilidad espiritual permanente.
Quinto, la Escritura enseña que el regalo de Dios de la vida eterna incluye todo lo que pertenece a la vida y la piedad (2 Pedro 1:3; Romanos 8:32), no solo un boleto al cielo. Por el contrario, según la “creencia fácil", mientras que los aspectos judiciales de la salvación (por ejemplo: la justificación, la adopción y la santificación posicional) están garantizados para los creyentes en esta vida; la santificación práctica y el crecimiento en la gracia ni están garantizadas en esta vida ni son para todos.
Sexto, las Escrituras enseñan que Jesús es el Señor de todos, y la fe que Él exige implica una entrega incondicional (Romanos 6:17-18; 10:9-10). En otras palabras, Cristo no otorga vida eterna a aquellos cuyos corazones permanecen en Su contra (Santiago 4:6). Rendirse al Señorío de Jesús no es algo añadido a la enseñanza bíblica de la salvación; el llamado a esta sumisión está en el corazón del Evangelio a lo largo de las Escrituras. Por el contrario, la “creencia fácil" enseña que la sumisión a la autoridad suprema de Cristo no es necesaria como evidencia de genuina salvación.
Séptimo, las Escrituras enseñan que aquellos que verdaderamente creen amarán a Cristo (1 Pedro 1:8-9; Romanos 8:28-30; 1 Corintios 16:22). Por lo tanto, anhelarán obedecerle (Juan 14:15, 23). Por el contrario, la “creencia fácil" enseña que los cristianos pueden caer y permanecer en un estado de carnalidad de por vida.
Octavo, las Escrituras enseñan que el comportamiento es una prueba importante de fe. La obediencia, como búsqueda contínua, es evidencia de una fe real (1 Juan 2:3). Por otro lado, la persona que permanece totalmente indispuesta a obedecer a Cristo no evidencia la verdadera fe (1 Juan 2:4). Por el contrario, la “creencia fácil" enseña que la desobediencia y el pecado prolongado no son razón para dudar de la fe de alguien.
Noveno, la Escritura enseña que los creyentes genuinos pueden tropezar y caer, pero perseverarán en la fe (1 Corintios 1:8). Aquellos que luego se alejan completamente del Señor muestran que nunca nacieron realmente de nuevo (1 Juan 2:19). Por el contrario, la “creencia fácil" enseña que un verdadero creyente puede renunciar completamente a Cristo y llegar al punto de no creer más.
La mayoría de los cristianos reconocen que estos nueve distintivos no son ideas nuevas o radicales. La mayoría de los cristianos creyentes en la Biblia a lo largo de los siglos ha considerado que estos son principios básicos de la ortodoxia cristiana. De hecho, ningún movimiento ortodoxo importante en la historia del cristianismo ha enseñado nunca que los pecadores pueden rechazar el Señorío de Cristo pero reclamarlo como Salvador.
Este problema no es trivial. De hecho, ¿cómo podría ser más importante algún problema? El Evangelio que se presenta a los incrédulos tiene ramificaciones eternas. Si es el verdadero Evangelio, puede dirigir a hombres y mujeres al Reino eterno. Si es un mensaje equivocado, puede dar falsas esperanzas a las personas no salvas mientras los entrega a la condenación eterna. Esto no es simplemente un asunto para que los teólogos discutan, debatan y especulen. Este es un tema que todo creyente debe entender para que el Evangelio pueda ser proclamado correctamente a todas las naciones.
