Nuestros distintivos

Conoce lo que encontrarás como forma y expresión de adoración en nuestras reuniones.

Nuestras reuniones

Creemos que las reuniones de la iglesia no son meros eventos sociales o rituales vacíos, sino encuentros transformadores donde el pueblo de Dios se reúne para adorarlo, aprender de Él y crecer en fe. Inspirados en el modelo de la iglesia primitiva, esta congregación enfatiza la centralidad de Cristo y la autoridad de la Biblia.

Todos los elementos de práctica y fe que integran nuestros servicios es definida como Adoración Corporativa o adoración del cuerpo. La adoración corporativa es el corazón de nuestra vida como iglesia. No se trata de un espectáculo, sino de un acto colectivo de reverencia y entrega a Dios en el que nos reunimos no por obligación, sino por amor, gratitud y por el gozo de exaltar a Aquel que nos redimió. Esta práctica nos une como cuerpo de Cristo, recordándonos nuestra identidad como familia espiritual sin barreras geográficas o culturales (Hebreos 10:25).

En nuestras reuniones, cada miembro participa activamente en la adoración y la sumisión al Señor a través de diversas prácticas como: La oración, la música y alabanza, la lectura bíblica, la predicación, el diezmo y ofrendas, los sacramentos (Bautismo y Santa Cena) y la comunión entre creyentes. Estas caracterizan nuestra forma de adorar en comunidad. 

Oración comunitaria

La oración es un pilar fundamental en nuestras reuniones. Comenzamos y cerramos con momentos de intercesión colectiva, donde oramos por la iglesia, la nación, las familias y el mundo. En la IBJ, fomentamos la oración no solo como un monólogo personal, sino como un diálogo comunitario que invita la presencia de Dios, fortaleciendo nuestra comunión íntima con el Padre y sosteniendo a los hermanos en fe y humildad (Mateo 18:20).

Lectura Bíblica

Cada reunión incluye la lectura pública de la Escritura, donde un pasaje es proclamado en voz alta para que todos lo oigan, mediten y dirijan sus afectos en adoración correctamente. En la IBJ, creemos en la suficiencia de las Escrituras como nuestra única regla de fe y práctica. Esta lectura nos centra en la voz de Dios, nutriendo nuestra mente y espíritu para discernir Su voluntad en un mundo confuso (2 Timoteo 3:16).

Música y Alabanza

La música y la alabanza llenan nuestro santuario con sonidos de gozo y gratitud. Cantamos himnos antiguos y coros contemporáneos que proclaman la verdad bíblica, acompañados por instrumentos que glorifican a Dios sin distraer del mensaje central. En la visión de la IBJ, la alabanza no es entretenimiento, sino una ofrenda viva del corazón centrada en Cristo y fundamentada en la Palabra, recordándonos que servimos al Señor con alegría. Creemos en la importancia de adorar a Dios con la persona completa, es decir; con la participación de todos los elementos que, en la voluntad y plan de Dios, integran al ser humano: cuerpo, voz, expresión, corazón y emociones, aunque siempre sujetos a los límites y parámetros bíblicos para adorar a nuestro Señor “decentemente y en orden” (1 Corintios 14:40; Salmos 100:2).

Predicación Bíblica

El clímax de nuestra adoración es la predicación de la Palabra aplicándola a la vida cotidiana del creyente. Enfatizamos la predicación que confronta el pecado, proclama el Evangelio y edifica la fe, asegurando que cada mensaje sea fiel a las Escrituras y relevante para los discípulos modernos (2 Timoteo 4:2).

Diezmos y Ofrendas

En nuestras reuniones tenemos un momento en el que recolectamos los diezmos y ofrendas como un acto de obediencia y gratitud. En la IBJ, vemos esto no como una carga, sino como una oportunidad para probar la fidelidad de Dios y apoyar el ministerio: misiones, ayuda a los necesitados y el sostenimiento de la iglesia. Es un recordatorio de que todo lo que tenemos pertenece al Señor, y dar generosamente abre las puertas de la bendición (Malaquías 3:10).

Celebración de los Sacramentos: Santa Cena y Bautismos

En la IBJ, la celebración de la Santa Cena y el Bautismo son actos solemnes y gozosos que refuerzan nuestra fe y obediencia a Cristo. Estos no son meros rituales, sino ordenanzas instituidas por nuestro Señor Jesucristo para recordar Su obra redentora y proclamar nuestra identidad en Él.

  • Santa Cena: Celebramos la Santa Cena regularmente, siguiendo el mandato de Cristo de conmemorar Su sacrificio. Los creyentes participamos del pan y del vino, recordando el cuerpo quebrantado y la sangre derramada de Jesús. Este acto nos une como cuerpo, renovando nuestro compromiso con el Evangelio y examinándonos a nosotros mismos en humildad (1 Corintios 11:23-25).
  • Bautismo: El Bautismo en agua es un testimonio público de la fe en Cristo, realizado por inmersión para simbolizar la muerte al pecado y la resurrección a una nueva vida. En la IBJ, los bautismos son momentos de celebración comunitaria, donde los nuevos creyentes –mayores de 12 años– declaran su compromiso con Cristo y la Iglesia los recibe con gozo (Mateo 28:19-20).

Comunión

En nuestras reuniones fomentamos la comunión genuina entre los miembros y asistentes como un aspecto importante en nuestra adoración corporativa (Marcos 3:24-26). Creemos que esta comunión trasciende las reuniones formales, extendiéndose a grupos pequeños y eventos comunitarios. Promovemos espacios para que los creyentes interactúen en grupos de compañerismo y compartiendo los alimentos cotidianamente. Es aquí donde se vive la íntima comunión entre discípulos, edificándonos mutuamente en amor y servicio (Hechos 2:42).

 

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