“Jehová es mi luz y mi salvación, ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida, ¿de quién he de atemorizarme?” Salmos 27:1
El salmista David, declara en este salmo: “Jehová es mi luz y mi salvación”, utiliza estas dos palabras, luz y salvación. Cuando hay oscuridad necesitamos luz para poder ver que hay al frente, atrás, alrededor nuestro. En el contexto, el salmista se encuentra en una situación complicada, se ve rodeado de angustiadores y enemigos. Es ahí donde entendemos la necesidad de utilizar las dos palabras, el salmista ve su panorama complicado pero también ve a su Salvador.
Este versículo muestra que el autor sabe que puede vencer el temor, porque tiene fortaleza, pero no es una fortaleza humana o una ilusión psicológica.
¡Jehová es la fortaleza de mi vida!
Hoy puede haber conflictos a nuestro alrededor, puedes sentirte enfermo, preocupado, (estos son angustiadores), necesitas accionar como el salmista.
“Una cosa he demandado a Jehová, está buscaré, que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová y para buscarlo en su Templo” Salmos 27:4
”Él me esconderá en su Tabernáculo en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su morada; sobre una roca me pondrá en alto.” Salmos 27:5
Nuestra roca es Cristo, solo Él es nuestra fortaleza, nuestra ciudad fortificada en la que debemos vivir confiados, esto es en la presencia de Dios, en la lectura de Su Palabra y la Oración.
El resultado obtenido por el salmista es el ser resguardado del temor, la iglesia tiene fortaleza
“Hubiera yo desmayado, si no creyera que he de ver la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes ¡Espera en Jehová! ¡Esfuérzate y aliéntese tu corazón! ¡Sí, espera en Jehová!” Salmos 27:13-14
¿Estas en una situación difícil? Debemos volver a nuestra fortaleza, la Escritura nos invita en Zacarías 9:12:
“Volved a la fortaleza, oh cautivos de la esperanza; nos hace ver también que somos cautivos, presos de la esperanza”.
¿Presos? Si, nos tiene cautivada la esperanza de la luz y la salvación en Cristo. Piensa ¿soy preso de la esperanza o del temor?
La iglesia tiene fortaleza porque esta cautiva de la esperanza. Nuestra seguridad está en Cristo.
“Regocíjate sobremanera, hija de Sion. Da voces de júbilo, hija de Jerusalén. He aquí, tu rey viene a ti, justo y dotado de salvación” Zacarías 9:9